Si la crisis económica está obligando a hacer recortes generalizados en casi todas las estructuras del Estado y aún así continúa habiendo dificultades para afrontar el famoso déficit máximo previsto para este año, no era de extrañar que el Gobierno terminara decretando una subida de impuestos. Algo que, inevitablemente, iba a repercutir en un alza de precios.
En el caso de las tarifas de RENFE, cada comienzo de año suelen ajustarse pero esta vez se retrasó por el cambio de gobierno y el que hubo en la propia dirección de la empresa. Las de Cercanías y Media Distancia ya fueron anunciadas en mayo y ascenderán un 10,9%. Pero las del AVE y Larga Distancia parecen retrasarse, aunque es seguro que también se verán incrementadas. La clave está en saber cuánto.
La semana pasada, la compañía ferroviaria anunció en un comunicado público que el consejo de administración se había reunido para concretar esa subida y parece ser que, al final, el porcentaje se situará entre un 2,75% y un 3%, dependiendo de cada caso. El año pasado fue del 2,3% y el anterior un 4%.
Esto supone que el incremento estará por encima de los valores de inflación, que están situados en el 1,9%. No obstante, con esta actualización tarifaria RENFE espera ver aumentar sus ingresos en torno a 20 millones de euros a lo largo del año 2012.









